ESTE SITIO ES UN PROYECTO TOTAL Y ABSOLUTAMENTE PERSONAL. HISTORIA DE VALDIVIA-CHILE ES UN MATERIAL DE DIFUSIÓN GRATUITA DEDICADA A LOS MAESTROS-PRECEPTORES, PROFESORES Y ESTUDIANTES DE LA HERMOSA REGIÓN DE LOS RÍOS. INVESTIGACIÓN ABRAZADA DESDE NIÑO Y DE PROPIA AUTORÍA, CUYO OBJETIVO ES MOSTRAR EL RESCATE Y PROMOCIÓN DEL VALIOSO E INMATERIAL PATRIMONIO DE NUESTRA IDENTIDAD, CUAL HORIZONTE ES ACERCAR Y ATESORAR LA HISTORIA DE NUESTRA VALDIVIANA SOCIEDAD. A TRAVÉS DE LA RECONSTRUCCIÓN GENEALÓGICA LOCAL, DE ELABORACIÓN E INVESTIGACIÓN PROPIA, PONER EN VALOR EL LEGADO INHERENTE Y PATRONÍMICO REGIONAL [GENEALÓGICO] DE ALGUNAS FAMILIAS QUE SE HAN PERPETUADO EN LA MEMORIA INELUDIBLE CON VALDIVIA, Y CON LA HISTORIA DE NUESTRA HERMOSA REGIÓN DE LOS RÍOS. “CONOCER NUESTRA HISTORIA, SIGNIFICA RECONOCER LA IDIOSINCRASIA, Y VALORAR NUESTRA IDENTIDAD” [AUTOR HISTORIA DE VALDIVIA-CHILE: JULIO C. AVENDAÑO] historiadevaldivia.chile@gmail.com HISTORIA DE VALDIVIA - CHILE: INDUSTRIALIZACION DE VALDIVIA

INDUSTRIALIZACION DE VALDIVIA

INVESTIGACIÓN/RECOPILACIÓN/INTERPRETACIÓN/ AUTORIA & PUBLICACIÓN:
JULIO C. AVENDAÑO
NOTA:
* Transcripción textual del documento
* Su contenido no necesariamente representa a Julio C. Avendaño. http://historiadevaldivia-chile.blogspot.com
* Las omisiones, errores de nombres o de archivos históricos, son implícito al documento transcrito

ORIGENES DE LA INDUSTRIALIZACIÓN EN VALDIVIA:
INMIGRACIÓN ALEMANA, GEOGRAFÍA Y RESURGIMIENTO ECONÓMICO
* Carlos Quezada Brown
VALDIVIA, 
LA INMIGRACIÓN ALEMANA Y LA LÓGICA DE UNA ECONOMÍA REGIONAL
El caso de Valdivia y el impacto que tuvo la inmigración alemana en la región produjo situaciones muy particulares, como dice Patricio Bernedo en “Los Industriales Alemanes de Valdivia”. Por medio de las labores que desempeñaron después de aproximadamente diez años de su llegada, originaron un desarrollo distinto a muy corto plazo comparado con el resto del país, una “industrialización”, particularmente en Valdivia.
Los alemanes, con la experiencia vista y vivida de sus países natales, instauraron patrones innovadores en sus empresas para la realidad chilena, como la utilización de máquinas para la producción en serie, la división de trabajo, y así también técnicas de producción refinadas, el pago responsable y en efectivo que se les daba a los trabajadores de las “fábricas”, todo elementos que fueron constituyendo y permitieron factorías capaces de exportar al estar inmersos en una economía mono-exportadora, junto con manufacturas o productos elaborados hacia el extranjero.
Pero ¿cuáles fueron las situaciones que produjeron este cambio de rubro de los colonos alemanes llegados a Chile con expectativas agrícolas y que el Estado incentivó o quiso traer con el mismo fin? El medio geográfico no apto para la agricultura y la formación socio-cultural de los colonos, igualmente la incipiente economía, permitieron dar este salto o permutación de rubro que significó un cambio para la región y a la vez, un aporte para la economía del país. No olvidemos que la demanda de cebada para las cerveceras más grandes del país con exportación hacia el Perú y norte de Chile, propiedad de Carl Anwandter, significó un fuerte aumento de plantación de este cereal en la zona central, transformándose en una alternativa rentable para los agricultores, dedicados exclusivamente al trigo, puesto que solo la Cervecera Anwandter requería por año, en la década de 1880, 24.000 quintales métricos de este cereal. Frente a esta cifra existieron además tres firmas importantes de industria cervecera.
Otra industria con producción significativa fue la de Christian Rudloff, la cual en 1889 poseía un valor de la producción de zapatos correspondiente a 150.000 y en el 1900 a 300.000 pesos, produciendo 600 pares diarios aproximadamente, inclusive en un momento dado, el excedente desuelas permitió exportarlas a Alemania. En el rubro del curtido de cueros también existieron otras compañías como Schulke & Cía., que fue la primera en explotar esta área cuya producción anual era de 10.000 cueros de suelas y contaba a su haber con cincuenta empleados.
También las destilerías de alcohol fueron una gran fuente de producción, por ejemplo la planta de Albert Thater, que ya para 1894 disponía de máquinas a vapor y modernos instrumentos de producción, destinaba a la zona central de Chile junto con otras destilerías más pequeñas, por esos años2,5 millones de litros.
En su artículo “Los Industriales Alemanes de Valdivia” Patricio Bernedo afirma que la actividad mercantil y productiva que generó Valdivia hizo necesario contar con medios de transporte idóneos. La instalación de “astilleros” solucionó el problema y la firma Behrens S.A destinada a este rubro logró producir aproximadamente entre 15 a 20 barcazas de Carga y Vapores.
También es importante destacar que, desde 1865, la economía de Valdivia se rearticuló por medio de un sinnúmero de pequeñas factorías o empresas menores, que en muchas ocasiones tenían como fin captar mercados más amplios que el de la ciudad o el de la propia región. Fueron estas primordiales firmas comerciales de menor envergadura las que dieron germen a las grandes industrias. La presente investigación se centrará justamente en estudiar y analizar, no las grandes industrias cerveceras, las curtidurías con exportaciones desuelas a Alemania ni los grandes astilleros con capitales de un millón y medio de pesos, sino más bien estas firmas comerciales inferiores en productividad y capital, pero que sin duda lograron reactivar la economía revindicando a la región tildada desde ya algún tiempo como “mercado periférico”. Por otro lado, los estudios de Patricio Bernedo y Jean-Pierre Blancpain nos hablan de forma detallada, sobre todo el primer autor, de los logros, importancia y volumen productivo de las industrias existentes en la ciudad de Valdivia. 
Así también, hay que considerar de igual forma que las sociedades anónimas junto con las compras de terrenos en sectores cercanos a Valdivia u otras subdelegaciones cercanas a la ciudad como San José y La Unión son las opciones que tuvieron los colonos de mudarse a la ciudad y dejar las expectativas agrícolas frente a un medio geográfico adverso, labores para las cuales habían sido traídos originariamente estos inmigrantes alemanes. Blancpain nos ilustra que para el año 1882, el 56% de los alemanes vivía de la industria, versus un 2% de chilenos dedicados a este mismo rubro.
De igual manera, se estudiarán otros aspectos vinculados con la adquisición de tierras, muy relacionada en ocasiones con la aparición de estas firmas relacionadas con actividades secundarias y terciarias que provocan una nueva estimulación económica, como asimismo la aparición de extensos predios agrícolas que abrirían nuevos mercados junto con la valoración y alza de precios de las tierras que se deja notar cuando las transacciones son entre alemanes. Estos procesos serán los analizados en el artículo y no las grandes industrias de las últimas décadas del siglo XIX, porque se cree que estudiando estos aspectos se llegará a la razón de este auge industrial.
Otro aspecto importante de revisar son los oficios que desempeñaron los colonos germanos, tomando en cuenta que muchos de estos venían con conocimientos prácticos que progresivamente fueron aprovechados por las autoridades regionales, entregándoles a estos inmigrantes responsabilidades de orden educacional, administrativo y burocrático. 
Por otro lado, el siguiente artículo también hará esfuerzos por relacionar tres de los principales elementos al momento de hacer un análisis económico regional; los hechos coyunturales de orden social, lo económico y la relación que tiene el medio geográfico con las expectativas económicas a las cuales puede optar el hombre.

HIPOTESIS
Valdivia sufre un resurgir económico debido a dos factores: la llegada de los inmigrantes alemanes y las escasas oportunidades agrícolas que les entregó la tierra o el medio geográfico, lo que sin lugar a dudas cambia las expectativas agrícolas para las cuales fueron traídos y por las que optaron avenir voluntariamente estos inmigrantes. Seguido de esto, los colonos tuvieron que buscar nuevas formas de ganarse la vida y subsistir, migrando a la ciudad y dedicándose a sus antiguos oficios manuales, intelectuales o comerciales característicos de una sociedad más bien moderna e industrializada. Frente a esto se produciría una moderada reactivación económica a nivel regional que daría paso a una particular industrialización en la ciudad de Valdivia. La propuesta de este trabajo tiene como fin hacer ver cómo el medio geográfico y los hechos coyunturales posibilitan de forma forzada un cambio de planes que desembocó en un resurgir económico, o dicho de otra manera, la importancia del medio geográfico y de la inmigración alemana, factores que influyen y cambian en pocas décadas la precaria economía regional del siglo XIX y determinan el funcionamiento, formación, transformación del mercado, las actividades productivas y los procesos de acumulación quedarían origen a la industrialización en la ciudad.

VALDIVIA ANTES DE LOS ALEMANES
Durante el periodo Colonial, Valdivia fue una ciudad con comercio pujante, un flujo marítimo y mercantil similar al de la zona central. Sin embargo, ocurridas las guerras de Independencia la ciudad fue ocupada por el ejército realista como fuente de aprovisionamiento de éste, lo que perjudicó la agricultura de la zona. Establecida la República, el Gobierno de Santiago no hizo esfuerzos por ayudar a Valdivia, principalmente por su adhesión a la Corona y debido a que la región era vista como una economía periférica y escasamente poblada; para colmo, los terremotos de los años 1834 y 1837 terminaron por desgastar tanto a la sociedad como a la economía.
Adentrándose la primera mitad del siglo XIX, el sur de Chile se había sumido en un deterioro general que se dejaba entrever explícitamente en la disminución cultural, social y económica. El promedio de población de este periodo desde Toltén al canal de Chacao menguaba en 29.000 personas, equivalente al 2% de la población chilena.
Valdivia se consideraba una de las ciudades más importantes del sur, según la opinión de un funcionario público de ese departamento que caracterizó la realidad de esta como una de las más miserable que se podía imaginar: el presupuesto urbano era ínfimo y el recaudo anual no alcanzaba para el sueldo de un intendente, tanto así que la economía había vuelto a vetustas prácticas como el trueque y a técnicas de cultivo arcaicas.
Frente a esto, los vecinos más ricos de la localidad decidieron emigrar al centro del país; los que se quedaron, desgastados y sin ánimos de levantar una reconstrucción, se sumaron a este deterioro general. Otro problema evidente era que toda la parte sur del país estaba desconectada del centro administrativo estatal por medio de la frontera mapuche o Araucanía; Valdivia y Llanquihue se habían quedado inconexas a la zona central del país.
Para 1850, cuando la colonización de ciudadanos alemanes ya era un proyecto concreto, Vicente Pérez Rosales describe a la ciudad como un ver-dadero “caos”. La planimetría de la ciudad la caracteriza como diseminadas y pobres casuchas, algunas mirando hacia la marina y otras, sin mucho sentido hacia los emboscados cerros que rodeaban todo el poblado. En cuanto a la construcción de las viviendas, las describe como increíblemente básicas y precarias, hechas de madera de Pellín, con techos de tabla de alerce cubiertas con musgo, careciendo sus ventanas mayoritariamente de vidrio.
Frente a todo esto, incoherente a la realidad urbana chilena de aquel periodo, la Iglesia de la Plaza de Armas estaba inconclusa. Además, esta última (la Plaza de Armas) servía como vertedero de la basura arrojada por los presos y, de manera muy poco industriosa, “la leña que era pedida por los habitantes a quienes la comercializaban era traída por una yunta de bueyes y dejado el tronco entero tirado fuera de la casa”.
Claramente, la ciudad más importante de esa región no tenía ningún futuro auspicioso y parecía anacrónica a la realidad del resto del país.

LA LLEGADA DE LOS PRIMEROS COLONOS ALEMANES
Frente a este panorama poco alentador del centro administrativo de la región se intentó dar una solución, y el gobierno vio la salida: incentivar por medio de agentes de inmigración mandados a Alemania a traer a familias de esa nacionalidad para establecerse en el sur de Chile, específicamente en la provincia de Valdivia, gente industriosa que fuera capaz de cultivar la tierra y sacar utilidad de ella.
Para esto, el fisco chileno les vendería tierras a una módica suma y proporcional al número de integrantes que tenga la familia emigrada, con un valor de entre 1 y 3 pesos la cuadra. Además, el estado ayudaría a la construcción de caminos y en caso de enfermedad o dificultades de salud se les brindaría asistencia médica. Otras regalías fueron prometidas y cumplidas, por ejemplo, en caso de comprar terrenos privados se anulaba pagar contribuciones al fisco; además, se les daría facilidad de pago a las compras de terrenos fiscales.
Por otro lado, en Alemania la situación no era fácil, muchos hechos coyunturales se habían desatado en torno a esas décadas. Según Anwandter, desde principios del siglo XIX el país teutón vivió una triplicación de población y el desarrollo económico no avanzó al mismo ritmo. En 1870 cambian ciertas estructuras tradicionales de la sociedad alemana: el campesino obtuvo libertades individuales, como por ejemplo, contraer matrimonio sin pedir permiso a su señor, además se le otorgó el derecho a elegir libremente trabajo y residencia. También por esos años comienza la industrialización en Alemania. Varios campesinos y artesanos dedicados a las manufacturas textiles fueron eliminados por las grandes industrias; de igual forma, muchos propietarios se vieron obligados a vender sus tierras, por tanto se incrementa la migración campo ciudad y a causa de esto, miles de alemanes viven en las urbes de manera “andrajosa”. 
En 1748 estalla la revolución, los príncipes vuelven a tomar el poder absoluto y producto de todos estos males muchos alemanes contemplaron que dentro de su país no tenían un futuro fácil o auspicioso, de ahí la decisión de emigrar principalmente a EE.UU. y a Sudamérica.
La primera oleada de inmigrantes llega el año 1850 y fue de 15 familias traídas por el agente de inmigración Kindermann, también de nacionalidad alemana, el cual fue contratado por el Estado. Estos procedían de varios estados germanos, pero preponderantemente de la región de Hesse, que correspondían a un 19%. Por otro lado, este grupo tenía una particular homogeneidad, un 45% de ellos se había dedicado a desarrollar en su país natal trabajos manuales o artesanales, un 28 % eran agricultores, un 13% comerciantes y un 8% venían desde Alemania con estudios superiores o habían desarrollado cargos burocráticos.
Pisando el territorio valdiviano, las primeras impresiones de estos germanos fueron decepcionantes y poco alentadoras: si bien se sorprenden del paisaje salvajemente boscoso, por otro lado lo subestiman por el deterioro del lugar. Otro problema que debieron enfrentar las familias de inmigrantes de manera inmediata fue la mala calidad de los predios. Los terrenos fiscales que se venderían a estos eran inapropiados para la agricultura y si bien los primeros colonos venían con ahorros desde su país natal para comprar terrenos privados, los precios de las tierras particulares habían subido considerablemente, casi en un 100%, y muchas de estas eran inexistentes o verdaderos pantanos llenos de agua.
Estableciéndose particularmente en isla teja y otros sectores más aislados como Río Cruces y Calle-Calle, los colonos comenzaron de inmediato a roturar la tierra; sin embargo, las reales posibilidades de sacar un buen provecho de estas faenas fueron muy limitadas. Inclusive la autoridad regional, el intendente, comenta explícitamente, según Jean Blancpain en su libro Los alemanes en Chile: (1816-1945), que las tierras dadas a estos extranjeros son reducidas y de mala calidad. 
Muchos colonos se dieron cuenta rápidamente de esto, y uno de los más industriosos, Carlos Anwandter, tomó la decisión de comprar otros terrenos cercanos a la ciudad o dentro de esta misma para desarrollar otras faenas o los trabajos que desarrollaban en su país
Por tanto, el caso de la inmigración alemana en Valdivia es particular, pues los colonos no llegan solo como simples proletarios que vienen a pisar tierra americana, sino fueron familias enteras que venían con ahorros de hasta1500 pesos, con todos los utensilios, cuadros genealógicos, ropas, muebles, estufas de losa que para la época eran un bien preciado incluso en Europa.
Frente a esta situación poco prometedora, muchos alemanes imitan la decisión de Anwandter o tuvieron la misma visión y se mudan a las ciudades para desarrollar cuanto antes sus antiguos oficios. Las autoridades gubernamentales, al tanto de esto, comentan en un informe que antes de dos años los colonos se vieron en una triste miseria y prefirieron abandonar sus hijuelas para ir a buscar jornal a las calles de Valdivia, pues “rehusaron continuar trabajando en suelos ingratos”.
Así se produjo una migración hacia la ciudad de colonos alemanes, que si bien habían sido traídos en un principio como agricultores para sacar provecho de los extensos terrenos baldíos, en pocos años la ciudad comenzó a tener el comercio que hace mucho no había tenido, como también muchos talleres de manufactura, carpintería e industria menor.

EL ÉXODO DE COLONOS A LA CIUDAD
Durante la década de 1860 la migración de colonos alemanes desde el a Isla Teja y los distritos rurales se materializó de forma progresiva. Pau-latinamente, comenzaron a copar las calles centrales de la ciudad, también emprendieron instalaciones modestas como talleres de manufacturas, artesanías y tiendas de abastos.
Para 1859, un informe del Ministerio de Relaciones Exteriores da cuenta de que lo prometido por los agentes de colonización a los alemanes estaba excedido de lo que podía realmente brindar el estado, por tanto, se hizo necesaria una nueva reglamentación de colonización haciendo una revisión y modificando la primera, redactada en 1845. Por ejemplo, el artículo cuatro de la reglamentación dice que el estado dará servicio médico, medicina y educación gratuita a los hijos de los colonos, pero para 1859 se instauró que los inmigrantes deberían asistir a la ciudad para tener estos servicios debido a que viven a pocos kilómetros de ésta.
Si bien en principio estos servicios iban a ser brindados en los sectores donde estaban radicados los germanos, ahora la situación cambiaba y se hacía más difícil, cuestión que forzó aún más a estas familias a migrar al centro urbano de la ciudad de Valdivia.
Ante todos estos cambios surgen cuestionamientos por parte de las autoridades y los colonos: si se cambiaban estos últimos a la ciudad y abandonaban las expectativas agrícolas y sus hijuelas, ¿deberán seguir gozando de las atribuciones económicas que se les dio en principio? En un informe, Vicente Pérez Rosales deja dicho explícitamente que por haber variado de domicilio no deben ser excluidos de los beneficios que siempre han tenido en su calidad de colonos y también que se les debe seguir otorgando todo el apoyo para el progreso y prosperidad.
Para la década de 1860 los germanos, haciendo uso de sus ahorros traídos desde su país natal, comienzan a comprar a los propietarios o vecinos antiguos de la ciudad terrenos en las principales calles de Valdivia. Uno delos sectores que demostró más interés en los alemanes fue la zona dominada “La calle de abastos”. Testimonio de esto nos da la escritura de compra-venta de Luis Albrecht quien compra a un tal Juan Fehland, al parecer inmigrante inglés, un terreno de veinte varas de frente y cuarenta de fondo en 1869, propiedad que limita por todos los costados con terrenos de otros colonos alemanes.
Las calles céntricas como Picarte también fueron una fuente de interés de los inmigrantes. En 1863, Adelaida Machi (sic) y su marido dan en venta pública un terreno a Federico Wilhelm de 21 varas de frente en la calle mencionada, que corresponde a la subdelegación número dos. Al lado de esta propiedad hay otro propietario teutón lo que demuestra que tal compra no es un caso aislado de colonos comprando en sectores céntricos. 
Similar caso es la transacción hecha entre Federico Taner (sic), quien vende a Carlos Franke en el mismo año; este último se hace acreedor de un fundo y unas chacras que limitan con la calle Picarte por el precio de 1500 pesos. Otro ejemplo de compra venta de terrenos en las calles centrales o en las subdelegaciones 1 y 2 (que corresponden al sector central de la ciudad) es la venta de un terreno hecha por Juan Adriasola a Augusto Kunth (sic) en la calle Chacabuco (subdelegación número 1) por 200 pesos en 1863. Otro foco de compra venta de colonos alemanes fue la calle Independencia, y unos de los primeros propietarios externo a los antiguos vecinos fue el exitoso empresario Carlos Andwandter, quien en 1860 se adjudicó un predio en esa calle por 272 pesos.
La compra venta de terrenos por parte de los colonos a los antiguos vecinos chilenos en las subdelegaciones centrales de la ciudad existen en cantidades significativas al momento de revisar los volúmenes de Notarios de Valdivia correspondientes a las décadas de 1860 y 70. Lo significativo es que cuando se especifican los límites, un número importante colinda con otros propietarios germanos.
Otro modo de adquirir terrenos en los predios centrales de la ciudad fue la oportunidad que le dio el gobierno a los colonos de comprar tierras por medio de remates. Si bien los predios eran hechos en remate público, se les otorgaba cierta ventaja a los alemanes, principalmente porque ya estaban ocupando los terrenos en calidad de arriendo al fisco, medida que tomó el Estado para dar oportunidades a los colonos cuando comenzó la migración a la ciudad. Los terrenos eran principalmente en la calle Independencia. 
Por ejemplo, Federico Ribbeck, ciudadano emigrado de Alemania, compró en remate un predio por 216 pesos en la calle señalada con 20 varas de frente y 54 de fondo.
Otro caso fue el de los hermanos Enrique y Nicolás Saelzer, quienes dan por los terrenos que tiene el fisco 270 pesos ubicados en la calle Independencia con 20 varas de frente y 65 de fondo. También Raimundo Stillfried compra al fisco en remate corriente en la esquina de la calle Independencia con Maipú, con 33 metros de la primera calle y 55 de la calle Maipú en 158 pesos.
Igualmente fueron dados en remate público terrenos rurales. Para obtener estos, los alemanes no obtuvieron ningún beneficio frente a los chilenos; sin embargo, pudieron de igual forma adjudicárselos. El caso ilustrativo fue el de Don Enrique Fehrenberg, quien compra en remate 2 hijuelas cerca dela quebrada de Chamil. La particularidad de este terreno es que constaba de un puerto de embarque público a orillas del río, seguramente este colono compró los terrenos pensando en sacar usufructo del embarcadero.
Estableciéndose definitivamente, los alemanes radicados en la ciudad comienzan a desarrollar sus oficios y a invertir sus ahorros en pequeños negocios, que más adelante darán paso a las numerosas “sociedades comerciales” y estas darán paso a las grandes industrias. Sin duda, con esta migración de personas con expectativas de trabajar y lucrar, Valdivia pudo hacer resurgir el comercio. 
Al llegar en la década del60 los colonos comienzan a buscar formas de ganarse la vida que se perfilan mayoritariamente al área comercial y, como se dijo anteriormente, a sus antiguos oficios practicados en Alemania. Por ejemplo, el hermano de Carlos Andwandter, Herman, fue el primero en establecer una farmacia en la ciudad siendo además la única, la cual abasteció al hospital de Valdivia otorgándole a este boticario mensualmente ganancias de 180 y 350 pesos, solo en venta de medicamentos.
Otro ejemplo de pequeños negocios en esa década es el de Gustavo Richter, quien puso una flota de cincuenta carruajes para “expenderla” seguramente como transporte (a la manera de los taxis de hoy en día), pidiendo a la municipalidad las respectivas patentes. La compra de derechos municipales fue otra forma para ganarse la vida, como lo atestigua el caso de Hipólito Echeñique, quien vende a Francisco Smith el derecho de recova sobre el impuesto de asiento y carnes por la cantidad de500 pesos a principios del año 1863.
Por otro lado, ya avanzados los años comienzan a surgir negocios más grandes como el de Federico Schmidt y Teófilo Fritz que para 1870 poseen dos establecimientos de carnicerías, uno en Valdivia y otro en La Unión y que más adelante serán el génesis de otros grandes proyectos. 
Testimonios sobre oficios manuales o de artesanos también nos dan prueba del buen fruto que podían brindar. En 1851 Uthemann escribe a su madre contándole que si un hombre se dedicaba al oficio de carpintero se ganaría bien la vida en Valdivia, lo mismo un industrial, pues sus ganancias en Chile eran más altas que en Alemania, mientras que roturar la tierra boscosa era un trabajo penoso sin mayores lucros. De igual forma, Carl Seidler dice en una epístola que el mejor oficio en Valdivia es el de artesano, y que sin grandes esfuerzos se gana buen dinero; por otro lado, dedicarse a la agricultura requiere de esfuerzos enormes. Esta situación coincide con la opinión de Rudolf Philippi, al comentar que “esos oficios” reportaron en poco tiempo prontas ganancias a los colonos.

EL GERMEN DE LAS GRANDES INDUSTRIAS: FIRMAS Y SOCIEDADES COMERCIALES
Ya después de una década en que se estableció la migración de colonos desde los sectores rurales, particularmente desde la Isla Teja al sector céntrico de Valdivia, trajo como consecuencia que éstos comenzaran a hacer uso de sus antiguos oficios para lucrar, situación que significará el germen de varios proyectos que posteriormente tendrán mayores ambiciones en el mercado regional, e inclusive nacional.
Uno de los rubros que fue cubierto en principio las compañías comerciales fue el de las sociedades agrícolas; si bien tenían modestos capitales y pretensiones, seguramente influyeron en el negocio de curtiduría cuyos mayores representantes fueron los alemanes G. Schulke y Eduardo Prochelle en la década de 1880.
Ilustrativo son los casos de Teófilo Fritz y Federico Schmidt, alemanes residentes en Valdivia quienes adquieren por esos años diecinueve hijuelas destinadas a la crianza de ganado, con edificios en la Isla Teja, un potrero en San Isidro, subdelegación de San Javier (departamento dependiente de Valdivia), otro cerca de Paillaco (…) con un rancho en 500 pesos, 300 terneros en engorda y 900 pesos en vacunos puestos en San Isidro, 400 pesos en caballos, mulas, yeguas, y 400 pesos en animales vacunos en la Isla de Teja. Otro ejemplo es el de los hermanos Augusto y Federico Eisendecher, el primero de profesión ingeniero y el otro comerciante, quienes en 1860 declaran tener una sociedad de orden agrícola-ganadera.
Otra área agrícola explotada por estas sociedades o compañías forma-das por colonos alemanes fue la relacionada con la producción de harina o procesamiento de granos. En 1873, Enrique Fehrenberg junto con su socio y hermano Juan Fehrenberg, vecino de este departamento de Valdivia, vende a Ángela Mena una parte de un molino hidráulico para harina flor, el cual está ubicado en el departamento de La Unión en la subdelegación de San Javier, comprendiendo en ella los edificios, maquinaria, tornos y todos los demás útiles y herramientas adherentes a dicho molino, el cual lo venden en1700 pesos.
Un documento nos da a conocer la conformación inicial de una sociedad destinada a esta área agrícola. El 18 de marzo de 1875, Reinaldo Harnecker y Esteban Roulletel (sic), el primero ciudadano alemán y el segundo chileno, forman una sociedad colectiva bajo la razón social de R. Harnecker y Compañía.
La sociedad tiene por objeto la explotación del molino de agua situado en Llancahue y de propiedad de Roulletel (sic), encargándose este como molinero asumiendo todo lo pertinente a su oficio. Por otro lado, Harnecker hará la compra del trigo y expendio de la harina, llevará la contabilidad, además de aportar a la industria como comerciante dando crédito mercantil y anticipos para la compra del trigo hasta por 3 mil pesos; Roulletel (sic) en cambio introduce su molino y acequias avaluadas en 3 mil pesos y su trabajo personal como molinero. Claramente, el alemán haría el trabajo comercial, el que requería de conocimientos de índole más racional e intelectual.
Por otro lado, la constante compra de fundos y tierras después de 1865 no solo tenía como fin un interés netamente agrícola: en ocasiones la inversión de terrenos destinados tradicionalmente al agro podían dar otras rentabilidades. Mariano Ribera vende en 1873 a Otto Muhm los depósitos de carbón que haya o puedan descubrirse en los fundos denominados la Traca, Millaguillin o Posada, situados en este departamento en la subdelegación de Pichoy, cuyo quintal extraído puede ser vendido en 46 centavos por cada tonelada inglesa de carbón de buena calidad que se extraiga en los terrenos. En el lugar iba a ser instalado todo lo necesario para la extracción, caminos y depósitos carboníferos con carril. Por otro lado, la escritura de compra-venta nos da a conocer otro de-talle: un gran número de maderas será instalado en el lugar para enmaderarlas minas que se harán, como así también para la construcción de las casas. En principio, la sociedad tenía grandes aspiraciones; la construcción de casas y la idea de instalar ahí mismo un negocio de “abarrotes” y “frutos del país”, algo así como una pulpería, hacen suponer que en el establecimiento se asentaría un gran número de personas para las faenas productivas. Un mes después, Otto Muhm, Adolfo Muhm, Enrique Fehrenberg, Gustavo Schroeder, Jerónimo Antonio Agüero forman una sociedad comercial para explotar los yacimientos carboníferos obtenidos por Otto Muhm. Su labor sería construir en ellos edificios y caminos, entrando con un capital de 12.000 pesos.
Otra área de mucho desarrollo, y necesaria por lo demás en este despertar económico de la región, fue el rubro mercantil prácticamente extinto a la llegada de los alemanes y que claramente se reactiva en la década de 1860con la migración de estos a la ciudad. El recién citado en el párrafo anterior, Otto Muhm, forma junto a su hermano Alfonso una compañía mercantil por 5 años con el aporte de cada uno equivalente a 40.000 pesos, 10.000 en crédito y 20.000 en mercadería. La sociedad no dice específicamente a qué tipo de mercancías va a apuntar, sino que especifica que el área comercial a desarrollar será “cualquier tipo de negocio que se pueda realizar”.
Otras compañías dedicadas al mismo rubro no se conformaron con el mercado interno de la región. En 1874 Guillermo Wachsmann y Carlos Bischoff forman una sociedad comercial por 2 años con 10.000 pesos en mercadería procedentes de otra tienda que tenía Wachsmann en Valdivia. Las pretensiones eran vender estos abarrotes en la ciudad y en el resto del país. Este último caso nos da a conocer un detalle importante al momento de formar estas sociedades: cómo el dueño de una tienda, Wachsmann, reducido internamente solo al mercado regional, toma la decisión junto a otro socio de ampliar sus expectativas y oportunidades a un mercado más extenso. Sin duda, el siguiente ejemplo, puede ser uno de los esquemas que nos puede explicar el gradual enriquecimiento de los alemanes que va de la mano con la estructuración de la economía regional que va intrínsecamente relacionada con la pujanza de estos sujetos y que pasará a ser parte importante de la economía nacional de fines del siglo XIX.
La compañía mercantil que fundaron Nicolás Delfín Jaramillo, Ernesto von Bischhoffshausen y Alberto Behrens en 1877 también nos da a conocer otras aristas igualmente importantes que dicen relación con servicios de transporte de mercancía y de pasajeros, un doble rubro que se relacionaba con el buen uso de los recursos, y por lo demás, que se necesitaba en la región. Esta firma tenía como intención principal invertir 4.918 pesos para adquirir 3 vapores que se utilizarán para los fines expresados (transporte de mercancía y pasajeros).
La economía de Valdivia se reactivó a tal punto que colonos alemanes de otros poblados cercanos venían a hacer negocios desde distintos lugares, transformándose de esta forma en no más de tres décadas en el punto mercantil más importante de la región. Reinaldo Harnecker y Alejandro Holzapfel, vecinos de Toltén, van a la ciudad de Valdivia para instaurar una sociedad colectiva mercantil con un capital de 20 mil pesos destinado a compra venta de “frutos del país”. Otro caso es el de Federico Schmidt y Teófilo Fritz, vecinos de La Unión, quienes tienen dos sucursales de carnicería, una en la ciudad mencionada y otra en Valdivia.
Otro rubro al cual las sociedades hicieron mucho hincapié fue el negocio de las destilerías alcohólicas y cerveceras. Si bien este fue uno de los rubros más importantes en la industrialización que vivió Valdivia en las últimas dos décadas del siglo y primeras del siglo XX, con incorporación de maquinaria traída desde Alemania y exportación al extranjero, en el caso de Carlos Anwandter su compañía comenzó obviamente como una más de estas sociedades.
El 22 de enero de 1874, Jerman, Ricardo, Clara, Otto y Carlos Anwandter forman una sociedad colectiva bajo la firma social de “Anwandter Hermanos”. El capital social era de 50 mil pesos, aportando 10 mil cada hermano. El inventario constó de cuatro hijuelas en la Isla Teja con todos sus edificios y casa habitacional, cervecerías, bodegas, maquinarias, útiles de cervecería, granos junto con todos los demás materiales y enseres, dos sitios con sus respectivas casas en calle Independencia, droguería, jabonería, todos los materiales y útiles para ambas industrias, además de las acciones de un potrero.
Otros alemanes con más ambiciones, uniendo pericias y conocimiento de sus oficios, formarán sociedades que apuntarán nuevamente a un mercado más amplio. En 1883, Pablo Hoffmann, Otto Ribbeck y Roberto Habermeyer, el primero fabricante de aguardiente, el segundo comerciante y el tercero cervecero, constituyen una sociedad colectiva mercantil e industrial que se fijará en San Francisco de Limache bajo la razón social de Hoffmann y Compañía. La sociedad se encargará de la destilación de aguardiente, fábrica de licores y de cerveza. Cada socio dedicará a la empresa su trabajo personal y constará inicialmente con un capital social de 77 mil pesos.
No fueron pocos los que captaron la prosperidad de este rubro, seguramente por la demanda interna que significaba la destilación de alcoholes y sobre todo la cerveza, queriendo de esta forma potenciar algunas cerveceras venidas a menos. De este modo, Fritz y Hugo Rabitsche (sic) formaron una sociedad para la compra y ensanchamiento de una cervecería en Corral Viejo. Augusto Fritz había dado todos los fondos para la compra de la cervecería, edificios, fundos, útiles y materiales por 3 mil pesos y 200 centavos; Rabitsche (sic) como aporte hipoteca la mitad de esa suma. Él mismo se compromete a vivir en la cervecería y a aportar todos sus conocimientos para el negocio.

LA READQUISICIÓN DE TIERRAS
En la década de 1870, paralelo a este resurgir comercial, los alemanes de Valdivia incorporan a sus variadas formas de hacer dinero y lucrar la adquisición de grandes terrenos en otros distritos de la región, como lo eran San Javier, San José de la Mariquina, Pichoy y La Unión, sectores que se encontraban a no más de 150 kilómetros y eran departamentos dependientes de la administración valdiviana.
Por otro lado, la adquisición de tierras permitió a estos inmigrantes una forma anexa de lucrar, tomando en cuenta que las tierras más cercanas a la ciudad no eran aptas para la agricultura, y permitieron la activación agro-ganadera de la región, rubro que persiste hasta la actualidad en toda la zona.
También hay que considerar que la adquisición de vastos terrenos durante todo el siglo XIX y parte del XX otorgaban un estatus de poder para quien las tuviera, situación que no fue difícil para los germanos, principal-mente porque estas tierras fueron vendidas en reiteradas ocasiones a precios irrisorios. Por otro lado, estos sujetos también utilizaron tácticas bastante peculiares para adquirir terrenos.
Las despreciadas hijuelas de la Isla Teja, que desde 1855 aproximadamente empezaron a ser abandonas por los colonos, en un momento determinado comenzaron a tomar un relativo valor, principalmente en el momento en que se materializan las sociedades o compañías comerciales. Ilustrativo es el caso de Herman Schulke, quien en 1870 comenzó a comprar gran parte delas hijuelas de la Isla Teja, las cuales fueron vendidas a precios exorbitantes, comparadas con los costos iniciales que les dio el estado chileno inicialmente en 2 ó 3 pesos.
Herman Schulke fue uno de los pioneros en el negocio de curtidurías. Ya en 1851 había fundado el primer establecimiento dedicado a este rubro; en1854 se le unió G. Schulke quien había trabajado como aprendiz en distintas curtidurías en Alemania, Suiza y Hungría. Si bien en sus primeros años fue un establecimiento precario, hacia 1860, cuando se les une otro alemán, Eduardo Prochelle, la curtiduría va tomando forma a lo que serán las importantes industrias exportadoras de suelas de zapato (cuarto producto más exporta-do en Chile para 1900). Frente a este gran negocio, Schulke y compañía comienzan a adquirir varias hijuelas de la Isla Teja, y los antiguos propietarios alemanes de éstas sin lugar a dudas hacen un negocio rentable a largo plazo, tomando en cuenta el precio que inicialmente pagaron por ellas.
En 1870, Guillermo Kindermann vende a Schulke y Compañía todas las hijuelas y terrenos que le corresponden en la Isla Valenzuela, en 4 mil pesos. Pocos días después, Carlos Numers vende a Schulcke y Compañía las dos hijuelas de terreno que le corresponden en el mismo lugar, en 500 pesos. Ese mismo día, 30de abril, la firma le compra también a Guillermo Fleischmann las hijuelas de terrenos que le corresponden en la Isla desde los números 39 al 48, en 2500 pesos. La firma comercial también compró algunos potreros a Ernesto Haeber, que no deben haber tenido otro fin que criar ganado para obtener cuero.
Por otro lado, los terrenos próximos a Valdivia, como La Unión, San José de la Mariquina, Paillaco y Pichoy comenzaron a ser relativamente apetecidos por los alemanes por la rentabilidad de sus tierras, muy distintos a los sitios pantanosos próximos al río Calle-Calle o aledaños a la ciudad de Valdivia. Adquiridos a precios relativamente bajos, los germanos se las ingeniaron para obtener grandes extensiones en estas regiones. En el sector de San José, nuevamente nos aparece Schulke y Compañía, que vende a los hermanos Manns los derechos y acciones de los fundos llamados bellavista y Curinhue en 1525 pesos.
Otro ejemplo relevante del mismo sector es la venta que hace Tomas Negueran (sic) a los Hermanos Manns del fundo Carigua por el irrisorio precio de 30 pesos. Los dos ejemplos nos dan a conocer claramente que los alemanes compraban a precios extrañamente baratos los predios a los indígenas, en comparación con la venta hecha por Schulke y Compañía a los hermanos Manns, quienes sí conocían de sobra el valor y la productividad de las tierras. Si bien no se conoce el tamaño de estos predios, no puede haber diferencias tan grandes de tamaño y productividad tomando en cuenta que las tierras estaban en el mismo sector y que ambos eran considerados “fundos”. Una situación similar sucedió en el sector de Pichoy con los hermanos Manns, quienes compran a ciudadanos del sector un fundo en no más de 180 pesos-
La oportunidad de comprar a los indígenas permitía de igual forma adquirir predios comprando a una comunidad o grupo numeroso obviamente a precios bajos. Por ejemplo, en 1883 Enrique Schmidt compra a aproximada-mente cincuenta indígenas las acciones y derechos que le corresponden en la subdelegación 10 de San José de la Mariquina; posteriormente compra a siete indígenas más terrenos próximos a los predios anteriores, e inclusive a las mujeres de estos indígenas les compra otras acciones que las hacían acreedoras de otros terrenos.

OFICIOS PARA EL ESTADO
Como es de suponer, debido al retraso cultural y general que vivió Valdivia antes de la llegada de los alemanes junto con la poca estima o preocupación que le tenía el gobierno chileno a la región, existía una precariedad en cuanto a oficios, como así también de personas idóneas para ejercer cargos burocráticos necesarios en cualquier Municipalidad, Intendencia o Ministerio. Ya en la década de 1860, cuando se produce la migración de colonos desde la Isla Teja, principalmente a la ciudad de Valdivia, los alemanes comenzaron a ser contratados para ocupar estos cargos.
No hay que olvidar que la migración de Valdivia se funda con un contingente de personas y familias cuyos oficios eran técnicos, intelectuales y manuales. Por otro lado, este grupo tenía una particular homogeneidad, pues más del 90% venía desde su país natal con algún tipo de oficio: un 45% de ellos se había dedicado a desarrollar en su país natal trabajos manuales o artesanales, un 28 % eran agricultores, un 13% comerciantes y un 8% venían desde Alemania con estudios superiores o habían desarrollado cargos burocráticos. Así también, el nivel de formación intelectual en el caso de los inmigrantes comparado con el común de Chile era muy superior, tomando en cuenta el alto nivel de las instituciones de educación en Alemania.
Frente a la utilidad que significaban estos inmigrantes con profesión a las autoridades, el Estado Chileno siguió promulgando la venida de inmigrantes alemanes hasta muy entrado el siglo XIX. En 1872, en un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores se da a conocer la llegada de cincuenta inmigrantes industriales a los cuales el Estado les iba a dar todos los recursos y las facilidades que les acuerdan las leyes vigentes sobre colonización en la provincia.
Instalados ya en la región, rechazan las regalías y privilegios que les da el gobierno, argumentado que “vienen por voluntad propia”; además, arguyen que no vienen como “colonos”, principalmente porque desde Alemania traen el oficio de “industriales y comerciantes”. Debido a esto último, el alto nivel educacional con que llegan los colonos complica sus expectativas iniciales al ver que deben instalarse en un lugar rural y adverso, sin educación para sus hijos. Frente a esto temieron por una verdadera “decadencia” o “regresión cultural”.
A diferencia de la migración germana a Llanquihue, Puerto Montt y Chamiza, quienes tenían un nivel cultural más bajo por su origen rural-campesino, los alemanes fueron los principales colaboradores del progreso cultural de Valdivia, muchos de los profesionales universitarios fueron entusiastas pedagogos en los colegios e impulsores y creadores de las futuras instituciones culturales.
En el Liceo de Valdivia se incorpora la enseñanza del idioma alemán, y por lo mismo los contratados fueron inmigrantes de profesión docente con otras especialidades pero que de igual forma podían enseñar este idioma con sus conocimientos pedagógicos; es el caso de Carlos Balde en que se le concede el empleo de profesor de alemán e Historia natural. Augusto Eisendercher también fue contratado en el Liceo de Valdivia entregándosele solamente la responsabilidad de enseñar alemán con un sueldo de 400 pesos.
Revisando los tomos de Intendencia podemos encontrar dos casos más de alemanes cumpliendo labores pedagógicas, pero por plazos cortos. Un caso es el de Guillermo Doll, de profesión contador, quien es contratado por cuatro meses en reemplazo de Demetrio Gutiérrez en el Liceo de Valdivia para enseñar matemáticas. Una fuente nos muestra que Ernesto Frick fue contrato con sueldo de 320 pesos para darlas clases de química, dibujo y paisaje. Otro documento nos da a conocer que durante 1872, el preceptor Germán Krause renuncia como director dela escuela para hombres número 5, responsabilidad no menor entregada por el Estado.
Otro cargo público fue el relacionado con el área de salud, al parecer más de un colono tuvo conocimientos con el área médica. Aproximadamente en la década de 1870, el antiguo administrador del Hospital de Valdivia, Eu-genio Niño, renuncia a este cargo y las autoridades competentes en el tema designan como nuevo administrador a Tomas Smith, ciudadano alemán, cargo que no es menor al igual que el citado en el párrafo anterior.
Otro caso importante es el de Jerman Hantelman, quien en 1870 te-nía el cargo de “médico de la ciudad”. Al siguiente año, este médico alemán jubila, y el Estado le entrega un sueldo en calidad de “médico jubilado de la ciudad”, cuestión que nos hace creer que desempeñó el cargo por un tiempo considerable, por lo menos unos diez años.
Otro caso importante relacionado con el tema médico es la responsabilidad otorgada a Rodolfo Roestel, Teodoro Korner y Rodolfo (sic) Prochelle para administrar el Hospital de Caridad de Valdivia en 1872. De todas formas esto nos hace pensar que por lo menos Prochelle no tenía una profesión relacionada con el rubro sanitario sino más bien, fue puesto en ese cargo por sus habilidades como administrador; no olvidemos que dicha familia estaba relacionada con el tema de las industrias de curtiembres.
Las autoridades municipales también aprovecharon los servicios que podían darle estos alemanes, profesionales especializada en construcción y obras viales seguramente era inexistente antes de que llegaran ellos. Guillermo Frick, ciudadano alemán, fue de gran utilidad para la Intendencia regional por los servicios prestados a esta institución con respecto a obras viales, de construcción y análisis de terrenos. En la década de 1870 presidió junto con otros vecinos alemanes y chilenos una institución relacionada con el cuidado y trazado de caminos llamada “Junta Departamental de Caminos”. Este ingeniero recibió sueldos muy elevados de aproximadamente 1200 pesos por servicios prestado al Estado. Inclusive, Frick fue el encargado de evaluar las tierras que serían entregadas a los colonos en calidad de “hijuela” destinadas a actividades agrícolas. En un informe mandado por las autoridades regionales de Valdivia al Ministerio de Relaciones Exteriores se comenta que según la evaluación hecha por “el ingeniero de la región”, ya para 1876 la productividad y calidad de las tierras fiscales que podían ser destinadas a la colonización eran malas e igualmente muy alejadas, por tanto para esos años la colonización ya no podía seguir efectuándose ni tampoco incentivar la inmigración, por tanto, cualquier proyecto relacionado con esta área debía ser tomando por la opinión profesional de este funcionario. 
La responsabilidad y futuro de la inmigración, paradójicamente fue entregada a un inmigrante alemán, lo que da pruebas del amplio poder que fueron adquiriendo estos sujetos a medida que pasaba el tiempo, y que no solo se limitó en cuanto a lo monetario, sino también a que las autoridades delegaron en algunos de éstos cierto poder emanado de ellos mismos o del Estado-
Otro alemán con responsabilidades similares fue por ejemplo un tal Reutter, del cual no sabemos el nombre, pero tenemos la certeza de que este alemán, seguramente también de profesión ingeniero, levantó los planos de la Isla Teja o Valenzuela cuando esta fue dividida en hijuelas para entregárselas a los colonos recién llegados. Responsabilidad similar se le entregó a Tomas Jacobsen, a quien se le pagó 450 pesos a fines de la década de 1880 por levantar los planos de la ciudad.
Otro rubro burocrático en el cual se desempeñaron los alemanes es por medio de cargos administrativos municipales o directamente eran contratados por la Intendencia, que podían ir desde oficial de estadísticas a cuestiones propias de la colonización. El siguiente caso hace alusión a esto último, Francisco Lagreze es contratado como “oficial especial de la Intendencia” cuya responsabilidad hace relación con los asuntos relacionados a los colonos alemanes y la colonización, no se especifica detalladamente qué cuestiones. 
Con respecto a lo primero, los cargos burocráticos o de oficina fueron otro rubro en el cual el Estado empleó a los alemanes, principalmente por sus conocimientos traídos desde su país natal. Por ejemplo, en 1883, el director de correos de la región era Godofredo Oettinger. A Guillermo Doll, el mismo que fue contratado como profesor, se le otorgó el cargo de oficial de estadística de la Intendencia. Tomando en cuenta estos últimos oficios entregados por el Estado a los inmigrantes, es importante destacar que en la mayoría de los casos se relacionan con responsabilidades importantes, y no con cargos menores, como el de secretario; inclusive podemos apreciar que en el rubro de la educación, logramos encontrar dos directores de origen germano.
Sin lugar a dudas el poder que delegó el gobierno regional sobre estos sujetos recién llegados a Chile es importante, por sus conocimientos administrativos, técnicos e intelectuales, también por la rigurosidad y compromiso con el trabajo, característico de su formación socio cultural.

UNA NUEVA FORMA DE LUCRAR: PRÉSTAMOS E HIPOTECAS DE TIERRAS
Durante las décadas de 1870 y 80, cuando los alemanes ya habían adquirido una fortuna considerable a consecuencia de sus negocios, oficios y adquisición de tierras fuera de la ciudad, a las cuales le sacaron sin duda una rentabilidad significativa, inventaron una nueva forma de lucrar y a la vez de adquirir tierras, situación que de una manera u otra les permitió obtener aún más poder económico.
Reactivado el comercio en Valdivia, la economía revivió y el poder adquisitivo se constituyó en una cosa natural como en el resto del país. Para cualquier situación, compra o diligencia se necesitaba dinero por pequeña que fuera; la vieja costumbre arcaica del trueque, propio de las sociedades rurales poco evolucionadas o en profunda crisis comercial-económica, quedó en el pasado junto con el resurgir económico de la ciudad.
Frente a todo esto, el grupo que logró más fortuna, principalmente los inmigrantes alemanes, tuvieron la ocurrencia de prestar dinero a crédito con intereses muy altos, superiores al 5% (que correspondía al porcentaje de interés permitido legalmente en la época) y llegando inclusive con facilidad a un12%, aproximadamente. Además, este trámite se legalizaba con un documento notarial y se hipotecaban principalmente terrenos en el centro de la ciudad o fundos en sectores donde la tierra era productiva. Era un negocio redondo si se cumplía con los pagos, pues la suma prestada podía siempre duplicarse y en caso de que el deudor no lograba pagar, los alemanes se quedaban con un bien que por esas décadas había subido considerablemente sus precios; las propiedades y predios rurales (fundos). En esta situación, como se verá a continuación, normalmente se daban préstamos entre alemanes o chilenos pidiéndoles a estos germanos, pero escasamente chilenos prestando a los inmigrantes teutones.
Según los casos encontrados, la tendencia nos dice que normalmente los alemanes prestaban a los chilenos cobrándoles porcentajes más altos que entre los mismo alemanes. Hablamos por lo general de un 10 y 12% anual, y en los casos más lucrativos para los prestamistas, un 1% mensual, durante más de un año. A continuación citaremos ejemplos que hacen alusión a los casos de préstamos con más interés y al mismo tiempo más ilustrativo.
El 30 de agosto de 1871, Rosauro Cortés le debe a Gustavo Schroeder 100 pesos que pagará en el plazo de dos años, con el interés del 1% mensual. En garantía Cortés hipoteca dos fundos continuos en la subdelegación número cuatro de Angachilla. Otro es el de Fabiana Flandes, que en 1871 le debe a Cristiano Kaiser 150 pesos que pagará hasta que termine su cancelación con el 1% mensual. En garantía hipoteca un sitio y casa en la primera subdelegación de este departamento, ubicada encalle Carampangue. Un par de años después, Clemente Muñoz pidió prestado a Cristiano Kaiser 250 pesos que pagará en 2 años con el interés del 1% mensual. En garantía se hipoteca un sitio en la calle de Piarte, subdelegación número 1 de este departamento.
La mayoría de los casos referidos al 1% mensual de interés presentan otra particularidad para beneficio de los prestamistas. Como muestran los ejemplos siempre se hipotecan cuantiosos terrenos rurales (fundos) o casasen las principales calles de la ciudad. En el 20% de los casos encontrados se hipotecan fundos en subdelegaciones cercanas a la ciudad donde la rentabilidad de las tierras era óptima; por otro lado, el 80% hace referencia a hipotecas en sitios o casas en las calles céntricas de la ciudad relacionadas con el comercio, las zonas productivas y que por lo mismo tenían por esas fechas un costo considerable. Distinto es el caso de préstamo entre alemanes, donde los porcentajes eran particularmente bajos en comparación a los prestamos hechos a los chilenos, que oscilaban entre un 8 a 10% anual y de manera muy aislada subían a un 12%.
Las hipotecas adjuntas a los préstamos también hacen referencia, en la mayoría de los casos, a terrenos relativamente valiosos. No podía ser de otra manera tomando en cuenta que los alemanes fueron quienes se adjudicaron mayoritariamente los terrenos del centro de la ciudad y fundos en las subdelegaciones como Pichoy y San José de la Mariquina.
Claramente, el trato de préstamos entre alemanes no tenía de trasfondo un fin lucrativo, sino más bien un préstamo con relativas ganancias, en comparación a los empréstitos hechos a los chilenos, que además de duplicarla suma prestada, tenían como fin adjudicarse estos terrenos de alto valor comercial en caso de no cumplirse la paga.

CONCLUSIONES
La llegada de los alemanes provocó claramente un resurgir económico en la región; una reactivación mercantil, revaloración de las tierras y otros adelantos que darían paso a la industrialización que se dará de lleno posteriormente en la década de 1880, hasta principios del siglo XX. Esta reactivación se produce principalmente por las limitantes de explotación agrícola que produce el medio. Los alemanes, viendo que las expectativas iniciales propuestas por el Estado no son concretables por la escasa rentabilidad delas tierras, buscan nuevos tipos de rubros.
Frente a todo esto, los colonos germanos vieron la oportunidad fácil de adquirir tierras a muy bajo costo en la ciudad, situación que les permitiría penetrar en el área urbana y desempeñar sus oficios imposibles de ejercer en la ruralidad, y así también adquirir un rol indispensable en este despertar económico. La adquisición de tierras fue el primer paso de los inmigrantes germanos para generar nuevas actividades productivas.
Seguido de esto, las firmas, sociedades y compañías comerciales son por un lado el reflejo y el cambio de las actividades productivas en la economía regional, ya que permiten un proceso de acumulación. Dicho de otra manera, como los nuevos oficios de los alemanes permitieron lucrar y duplicar el capital, cuestión fundamental como génesis de la futura industrialización definiendo el funcionamiento y formación del mercado, también permitieron abrir o conectar progresivamente el mercado regional de Valdivia hacia la economía del centro del país, y acercando a esta última a un mercado regional, zona que nunca antes había sido atractiva para el resto del país.
Por otro lado, que los alemanes hayan desempeñado cargos burocráticos o públicos de importancia da a este grupo que sustenta el poder económico, cierto poder político.
Así también, el peso que tuvo el medio geográfico es decisivo en la transformación del mercado. La mala calidad de las tierras cercanas a la ciudad o de la cuenca del Calle-Calle no permitió el desempeño agrícola delos colonos.
Sin duda, de no haber sido así, Valdivia no hubiese llegado a los niveles de industrialización de fines del siglo XIX, no hubiese surgido un rápido cambio de rubros o transformación económica, y los colonos alemanes se hubieran dedicado enteramente a las labores agrícolas, como fue el caso de Llanquihue y Puerto Montt. Ahí las tierras sí permitían una explotación agrícola, recordando que el origen de los inmigrantes alemanes de ese sector era “campesino”, a diferencia de los de Valdivia, que en su mayoría tenían oficios técnicos, intelectuales y manuales, capaces de levantar un mercado como lo sucedido en su inmigración a la zona señalada.
NOTA:
* Transcripción textual del documento
* Su contenido no necesariamente representa a Julio C. Avendaño. http://historiadevaldivia-chile.blogspot.com
* Las omisiones, errores de nombres o de archivos históricos, son implícito al documento transcrito
Fuente:
* Carlos Quezada Brown. Revista de Humanidades, vol. 19-20, jun-dic 2009. Universidad Nacional Andrés Bello
Santiago, Chile/ citando:
a) Fuentes primarias:
*Archivo de la Administración Pública (A.A.P.), Notarios de Valdivia, Vols. 23, 24, 25,30, 33, 34, 35, 36, 37, 38, 40, 43, 47
*Archivo Nacional (A.N.), Intendencia de Valdivia, Vols. 22, 23, 24, 26, 27, 30, 38, 47
*Archivo Nacional (A.N.), Ministerio de Relaciones Exteriores, (M.R.E.) Vols. 95, 143, 175
b) Bibliografías:
*Patricio Bernedo Pinto. “Los Industriales Alemanes de Valdivia”
*Historia 32, Instituto de Historia de la Universidad Católica, (1999): 5-42.
*Blancpain, Jean-Pierre. Los alemanes en Chile: (1816-1945). Trad. Luis Enrique Jara. Santiago: Dolmen, 1994.
*Anwandter, Carl. Desde Hamburgo a Corral: diario de viaje de Carl Anwandter a bordo del velero Hermann. Valdivia: Universidad Austral de Chile; Santiago, Pehuén, 2001. 
*Neumann Kuschel, Alfredo. “Presencia de la mujer en la inmigración alemana en el Sur de Chile: algunos antecedentes históricos” Osorno, 1878.
*Pérez Rosales, Vicente. Recuerdos del pasado. Barcelona: Ediciones B, 2007