VALDIVIA, CAPITAL CULTURAL DE AMERICA 2016/THE INTERNATIONAL BUREAU OF CULTURAL CAPITALS -MARTES 10 JUNIO 2014 historiadevaldivia.chile@gmail.com HISTORIA DE VALDIVIA - CHILE

BIENVENIDOS A VALDIVIA - CHILE

CAPITAL CULTURAL DE AMERICA 2016
“Valdivia es la ciudad austral más antigua del mundo”¹

Santa María la Blanca de Valdivia -Capital de la hermosa Región de Los Ríos- es una ciudad turística, universitaria, científica y cultural. Una ciudad orgullosa de su patrimonio histórico, de su naturaleza y biodiversidad. 
La herencia de sus ancestros está patente en el acerbo cultural de su gente y sus tradiciones, cual riqueza es su cualidad intrínseca e inherente del valdiviano con la generosa belleza de sus ríos, sus bosques, paisajes y su historia. Como corolario -Valdivia- es la heredera de la simbiosis cultural de la sabiduría huilliche, española y alemana.
Desde 1552, es el puerto fluvial más antiguo del país, cuna de la Universidad Austral de Chile -su Alma Mater- que junto con el Centro de Estudios Científicos del Sur, son el iceberg de la cultura y la ciencia del Chile Meridional que nos proyecta al mundo global.

Bienvenidos a Santa María La Blanca de Valdivia: Capital Cultural de América 2016. La ciudad de la buena cerveza; de los crudos; del chocolate y del mazapán. La ciudad de la acuarela; del Festival Internacional de Cine y Campamento Musical Marqués de Mancera. La ciudad de azaleas, camelias y rododendros. La ciudad de los torreones; ciudad de parques; de la bohemia y la tertulia. La ciudad de los siete ríos; capital chilena del remo. La ciudad de los cisnes -que algún día volverán...


De acuerdo al Censo 2012, tiene una población de 154.445 habitantes (Total Región de Los Ríos: 364.592 habs.), asentada a 840 Kms. al Sur de Santiago de Chile cuya ubicación geo referencial es: 39°48’30”S y 73°14’30”W.

Desde mediados del Siglo XVI, Santa María la Blanca ha sido nicho de personajes conspicuos, próceres, historiadores, artistas y de un pasado industrial pionero en el desarrollo del Sur del país. Fue fundada en el regazo del río Calle Calle en 1552 por el Conquistador de Chile, Capitán General, don Pedro de Valdivia

De la mano del Licenciado, don Julián Gutiérrez de Altamirano -primer Corregidor de Valdivia- la ciudad da inicio al período Colonial del Siglo XVI y que se convertirá en uno de los más brillantes de la historia de Valdivia llegando a ser la segunda más importante después de Santiago en el Reino de Chile, desde el punto de vista demográfico, productivo y desarrollo urbano.

La ciudad de Valdivia es acechada por encomenderos y capitanes de la conquista (Francisco de Niebla, Pedro de Soto, Alonso del Corral, Francisco Pérez de Valenzuela y López, Francisco Pérez de Valenzuela y Buisa, Pedro Mariño de Lobera, Gonzalo Bazán, Diego Nieto de Gaete, Diego García de Cáceres, Francisco de Herrera Sotomayor, etc). La ciudad contaba con casas reales, hospital, iglesias y conventos, haciendas y puerto estratégico. Fue un gran abastecedor de cereales, charqui y oro para el Virreinato del Perú. No obstante en 1575, un devastador y violento terremoto y maremoto -estimado en 9.5 Richter- y una feroz e implacable sublevación indígena (1599), la destrozan y prácticamente queda abandonada casi 40 años. El Corregidor de Valdivia en 1575, don
 Mariño de Lobera, describe la ciudad, diciendo que “es tal que tiene el segundo lugar en todo el reino”. En 1599, según el Virrey Luis de Velasco en carta a Felipe II, señala que se ha transformado en “la cabeza de Chile, el mejor puerto y más importante para el seguro de estos reinos que V.M. tiene en estas partes. El Obispo Lizárraga la califica como “la de más tracto de aquel reino y obispado”; y Vásquez de Espinosa la señala como: “la mejor, rica y de mayor contratación de todo el reino de Chile”. En el Siglo XVII el Padre Diego de Rosales -valdiviano por adopción- la llamará “capitolio de los trofeos españoles y erario de sus riquezas” y comentando las ruinas de 1599, estimará que los naturales “destruyeron una de las más ricas y opulentas en las Indias”.
Enseguida se cumplirá aquel cruento fin de Séneca con respecto a Lyon, en que “anocheció rica y amaneció nada”, significa una auténtica decapitación, no sólo desde el punto de vista urbanístico, sino en cuanto a su protagonismo.

La Reconquista comienza con la Refundación de Valdivia en 1645. Desde aquí hasta finales del Siglo XVIII, se funda la sociedad valdiviana con las principales familias de origen español que identifican y dan origen a nuestra sociedad. Por ejemplo: Echenique, de la Guarda, Agüero, Valverde, Henríquez, Adriasola, Godarte, Zurita, Castelblanco, Carvallo y Goyeneche, Asenjo, Molina, Ramírez, Eslava, Ubidia, Valdeavellano, Jaramillo, Fernández de Lorca, Mena, Aburto, Flández, Matamala, Barril, Jiménez, etc. La ciudad pasa a depender directamente del Virreinato limeño, se levanta el Sistema Defensivo en la actual Bahía de Corral, surge la ciudad amurallada y es elevada con el título de Presidio Real; se transforma en la más impugnable posesión española en el Pacífico de América del Sur. Por casi cien años…"la población de Valdivia era hechura de virreyes"².

En la Independencia, sobresale la hazaña naval más valorable del Pacífico americano, la Toma de Valdivia, liderada por
Lord Cochrane, Miller y Beauchef. La Escuadra Nacional contaba con la O’Higgins, Intrépido y Moctezuma. Los Infantes patriotas asaltan los Castillos de Corral, Mancera y Niebla en Febrero de 1820, integrando definitivamente a Valdivia al resto de la naciente República de Chile.
Post caída y asalto de Valdivia, se recuerda como un periodo triste embuido en la inestable situación de caos y anarquía del país. Tras casi 30 años de abandono, suficiente como para germinar “lo valdiviano”, es decir “el valdivianismo”, lo federal y lo anticentralismo.

Con la llegada del Velero “Catalina” en 1846, comienza la Colonización Alemana; esfuerzo y tesón particular de Bernardo Philippi, y su principal aval, don Salvador Sanfuentes (Intendente de Valdivia 1844-1847), además de la valiosa alianza de Francisco Kindermann (Sociedad de Colonización -en el Fundo Bellavista), como artífice de la empresa, desviando los flujos migratorios al Sur de Chile. Esfuerzos que ayudan a precipitar la respectiva Ley de Tierras y Colonización del Sur en el Gobierno del General Manuel Bulnes -18 Noviembre 1845.
El “Hermann”, fue el primero en recalar en Corral bajo esta nueva ley supervisada por los Agentes de Colonización, don Vicente Pérez Rosales (en Valdivia) y Bernardo Philippi (en Alemania). Juntos y en compañía de uno de los más genuinos representantes alemanes que empujaron a lograr el éxito de una colonización germana en Chile como es, don Guillermo Frick Eltze, el sabio alemán que honró a Valdivia con su presencia en desmedro a las pretensiones de las autoridades de Santiago, un genio que voluntariamente eligió a Valdivia para vivir.

En Noviembre de 1850 recala en Corral el Velero “Herrmann” -después de una travesía de 136 días- 95 colonos alemanes, liderados por Carlos Anwandter (llega con toda su familia); considerado un prócer de la colonización en Valdivia y en Chile. Fue un pionero en la industrialización de la ciudad. En la Isla Teja, en 1851 levanta una cervecería, dando inicio al proceso de industrialización de Valdivia, ejemplo tesonero para aquellos que se han perpetuado en la memoria e identidad de la sociedad valdiviana contemporánea tales como: Hoffmann, Kunstmann, Prochelle, Schülke, Philippi, Eisendecher, Schüler, Oettinger, Rudloff, Behrens, Ahrens, Haverbeck, Scheihing, Hettich, Thater, Fuchslocher, von Bischoffshausen, Körner, Westermeier, Menzel, Bentjerodt, Saelzer, von Stillfried, Schwencke, Haussmann, Reccius, Krahmer, Pausemberg, Ziegele, Stolzenbach, Weiss, Valck, Manns, Rademacher, Schuster, Kindermann, Frick, Jäger, Voss, Kähni, Möll, Riedemann, Skalweit, Lehmann, etc.

El gran auge económico, comercial, industrial y cultural alcanzada por Valdivia en el tiempo y, a pesar de la I y II Guerra Mundial es consolidada como motor industrial más importante de Chile -después de la Capital. Sin embargo, como una vieja poesía, “(...) mi ciudad cedió ante la muerte; sus casas y sus bosques; su industria y sus puentes…se apagó el canto de las aves, el sueño de los hombres…el ronquido maternal de los lanchones...” (Valdivia 1960, Schwenke & Nilo).
"Durante los dos meses continuados que duró la emergencia de la población demostró una entereza, hasta un humor, que llamó la atención a los cientos de periodistas, sismólogos, ingenieros, expertos y técnicos en las más diferentes especialidades, venidos de todas partes del mundo, junto con la generosa ayuda material en alimentos, ropa y medicina, transportada por medio de un ininterrumpido puente aéreo y una verdadera flota de barcos; mientras los aviones, con frecuencia de hasta 30 vuelos diarios traían su carga al aeropuerto Las Marías y otras pistas de aterrizaje habilitadas en los alrededores, en el puerto los cruceros O’Higgins y Prat, los transportes Pinto y Angamos, las fragatas Iquique y Piloto Pardo, los destructores Serrano y Orella, las corbetas Casma y Chipana y la barcaza Izaza, todos de la Armada Nacional, el destructor Castilla, de la del Perú, el transporte Bahía Buen Suceso, de la armada argentina, y la barcaza Tarqui, de Ecuador, y más de 10 mercantes, en total 24 barcos, junto con traer la suya, de retorno evacuaban miles de habitantes, especialmente niños, a la zona central.
La cooperación internacional marcó con un emocionante gesto de solidaridad la angustia vivida durante aquellos meses; sobresalió la generosidad de Estados Unidos y Alemania, y en la ciudad, de cada uno de los habitantes; obreros y empresarios, soldados y bomberos, Cruz Roja, Scouts, miles de héroes anónimos. “Que en esas condiciones los valdivianos insistan en trabajar –escribía un corresponsal doce días después del terremoto-, que remuevan escombros y proyecten nuevas edificaciones; que circule la movilización colectiva y las tiendas trabajen normalmente; que la gente se aferre a sus hogares y ocupaciones habituales, y la universidad Austral anuncie la reanudación de sus clases, es un verdadero milagro, una demostración insuperable del vigor de esta mezcla de germano, español y araucano que constituye el valdiviano(…)”.

(...) Era la esbelta ciudad, reclinada graciosamente a ambas orillas del pintoresco río, con sus fábricas, sus casas alegres, su movimiento industrial. Corónala como faro de progreso, visible a la distancia, la blanca, empinada chimenea de la gran fábrica de Anwandter Hermanos. La progresista ciudad produce, desde el primer momento, en el -viajero chileno, una impresión original. Figúrasele estar en otro país: tan distinto es el panorama que ella, presenta, como estilo y como situación fluvial, de cuantas ciudades pueblan el territorio de la República…El desarrollo de las industrias, el movimiento comercial han seguido el mismo progresivo impulso. Reflejase fielmente ese movimiento en el servicio fluvial del transporte de pasajeros y mercadería. Pues bien, recorren hoy día el río 35 vaporcitos, número casi doble al que existía en aquella época (1890 aprox), nuestra última visita. Por todas partes en la ciudad se nota ese bienestar, esa holgura propia, de los pueblos en que las industrias florecen al amparo de la diaria, paciente labor y de la honradez de procederes. Trabajo, economía, buena Fe, he ahí el secreto de la prosperidad de Valdivia, he ahí el secreto de la fuerza expansiva de la civilización alemana. Es casi increíble el número de las grandes y pequeñas industrias que tienen su asiento en Valdivia, hasta el punto de que, si desea el visitante formarse una idea siquiera aproximada de ellas, es menester que dedique muchos y muchos días a esta labor de observación y de estudio. Aun más, puede asegurarse que casi no hay hogar alemán que no sea un pequeño y activo taller. Encuéntranse en la ciudad o en sus alrededores fábricas o industrias de las más variadas especies: de cerveza, curtidurías, astilleros, de construcción de muebles, de escobillas, de velas, de calzado, de vehículos, de jabón, de cigarros, de ladrillos, etc., etc. Hay también destilerías, saladeros, molinos, cerrajerías, fundiciones...Y existen, en efecto, en Valdivia numerosísimos clubes o instituciones; desde luego, dispone la colonia a1ema de dos grandes centros sociales, el Club Alemán y el Club Unión. Vienen, en seguida, las infinitas sociedades o clubes corales, musicales, de regatas, gimnásticos, de tiro al blanco (...)³


Fuente:
* Nueva Historia de Valdivia. P. Gabriel Guarda, OSB. Ediciones Universidad Católica de Chile, 2001
* Julio César Avendaño. Recopilación Personal. http://historiadevaldivia-chile.blogspot.com
¹Breve Historia de Valdivia. Isabel Montt Pinto. Editorial Francisco de Aguirre, 1971
² Historia de Valdivia 1552-1952. Fernando Guarda Geywitz. Imprenta Cultura, 1953
³ Un Viaje a Valdivia. La Civilización Alemana en Chile. José A. Alfonso. Imprenta Moderna, 1900


NOTA:El Padre Gabriel Guarda es el máximo orgullo para un valdiviano; es el embajador y heredero por antonomasia de la Historia de Valdivia. Muchas generaciones contemporáneas y del futuro, somos y seremos los voceros de la identidad que el Padre Gabriel Guarda nos ha legado
 [Julio César Avendaño. http://historiadevaldivia-chile.blogspot.com]