VALDIVIA, CAPITAL CULTURAL DE AMERICA 2016/THE INTERNATIONAL BUREAU OF CULTURAL CAPITALS -MARTES 10 JUNIO 2014 historiadevaldivia.chile@gmail.com HISTORIA DE VALDIVIA - CHILE: LA CIUDAD SIN NIÑOS

LA CIUDAD SIN NIÑOS

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EL RIÑIHUAZO 1575
El historiador Francisco Antonio Encina, en su obra Historia de Chile, nos relata las crónicas de Pedro Mariño de Lobera -Corregidor de Valdivia-, ante el inminente rebase de la “laguna” Riñihue en el Terremoto y Maremoto de Valdivia del  16 de Diciembre de 1575 (violento sismo estimado en 9.5 Richter). El lago se había taponeado en su desembocadura, a raíz de desplome de cerros; Mariño de Lobera dispone de la evacuación de la población hacia las partes altas de la ciudad, al respecto nos cuenta: “Tanto por la cantidad de agua acumulada, como por estar el lugar alto, salió bramando y hundiendo el mundo sin dejar casa de cuanta hallaba por delante que no llevase consigo. Y no es nada decir que destruyó muchos pueblos circunvecinos anegando a los moradores y a los ganados, mas también sacaba de cuajo los árboles por más arraigados que estuviesen. Y por ser esta avenida a medianoche, cogió a toda la gente en lo más profundo del sueño, anegando a muchos en sus camas, y otros al tiempo que salían dellas despavoridos. Y los que mejor libraran eran aquellos que se subieron sobre los techos de sus casas, cuya armazón era de palos cubierto de paja y totora como es costumbre entre los indios. Porque, aunque las mesmas casas eran sacadas de sus sitios, y llevadas por la fuerza del agua, con todo eso por ir muchas de ellas enteras como navíos, iban navegando como si lo fuera y así los que iban encima podían escaparse, mayormente siendo indios, que es gente muy cursada en andar en el agua”. Resguardada la población; las moradas eran arrastradas por el torrente y furia del río, en su trayecto al pacífico. “Esto mesmo hacían los caballos, y otros animales, que acertaban a dar en aquel sitio, procurando guarecerse entre la gente con el instinto natural que les movía"..."En ese tiempo no se entendía otra cosa, sino en disciplinas, oración y procesiones, todo envuelto en hartas lágrimas para vencer con ellas la pujanza del agua, aplacando al Señor que las movía"..."Finalmente, fue bajando el agua al cabo de tres días, habiendo muerto más de mil doscientos indios, y gran número de reses, sin contarse aquí la destrucción de casas, chacras y huertas, que fuera cosa inaccesible”

VALDIVIA 1960
El soleado domingo 22 de Mayo de 1960, a las 15:10 horas (hora local), la ciudad de Valdivia, será el epicentro del Terremoto y Maremoto más violento registrado hasta el momento (9.5 MW Richter); con una ruptura de 1.000 Kms., en una superficie de 400.000 Kms². El historiador Leopoldo Castedo, nos da su testimonio: “El terremoto destruyó o dañó entre el 60% y el 80% de las construcciones de valdivia. No se registraron, felizmente, muchas víctimas como en el de Chillán, sacudido mientras sus habitantes estaban durmiendo. Su cuantía fue mínima gracias al aviso de un fuerte temblor, que sacó de sus viviendas a todo el mundo un domingo asoleado y tibio en tierra de fuertes lluvias”. Continúa diciendo: “Al descender el terreno, las calles y los edificios de las orillas del río fueron cubiertos por el agua. Impresionante era contemplar desde el bote a remos la costanera, otrora paseo favorito de los valdivianos, con una amplia zanja que se columbraba debajo del agua. La navegación por el río mostraba sumergidos más de un metro almacenes, campos de deportes, estructuras metálicas de antiguos puentes, árboles con los frutos al alcance de la mano, viviendas anegadas”. También agrega: “Recuerdo bien que el acceso al aeropuerto sólo podía hacerse con las mareas bajas y en vehículos de doble tracción. En ellos se transportaron los muchos niños, mujeres y ancianos que era forzoso evacuar para instalarlos en lugares menos movedizos; porque la ciudad, a la sazón de unos ochenta mil habitantes, se había quedado en pocos minutos sin luz, sin gas, sin agua potable, sin alcantarillado. A mayor abundamiento, las murallas desplomadas amenazaban inminentes derrumbes con los sucesivos movimientos sísmicos y el desmoronamiento provocado por las lluvias incesantes”.
El sismo más grande la historia, no sólo provocó un tsunami. Hacia el interior, causó derrumbes que obstruyeron el desagüe del lago Riñihue y que amenazaban a la ciudad de Valdivia con un devastador aluvión. 
Patricio Manns, abordo de un helicóptero, señala la preocupación de Valdivia debido al tapón del Lago Riñihue, y la acumulación del agua con el evidente peligro de rebase (…) “causa de la obstrucción que ocurrió en el lecho del río San Pedro, el que desagüa las aguas del citado lago. Tarde o temprano esas aguas debían ser evacuadas, lo que provocaría inundaciones en las tierras ribereñas de este río, y en aquellas aledañas a los cursos de agua de los cuales éste es afluente. Así la ciudad de valdivia corría el riesgo de verse inundada (…)”

EL RIÑIHUAZO 1960
La gran obra de ingeniería que salvó a Valdivia de desaparecer bajo un alud de barro y escombros, tras el Terremoto del 22 de Mayo de 1960, comenzó con un encuentro casual con uno de los destacado ingenieros, don Pierre Lehmann –Ingeniero Civil-, se había encontrado en el centro de Santiago –unos días después del sismo- con su amigo, el Abogado, don Julio Philippi, quien le dijo: “'Pierre, he sabido de un agricultor de la zona que está subiendo el nivel de los lagos y eso corresponde a lo que cuentan las crónicas de Mariño de Lobera”, aludiendo a la inundación (Riñihuazo) del SXVI. (Relato de su hija Dominic Lehmann, al diario La Tercera del 22/05/2010). Pierre Lehmann, Vicepresidente de Corfo y asesor del Presidente Jorge Alessandri se pone en alerta, Dominic continúa diciendo: “hizo cálculos, llamó a expertos de Estados Unidos y transmitió al Mandatario la información sobre el desastre que podría ocasionar el desborde del lago Riñihue (…)” 
En las cercanías del Lago Riñihue, había un pueblo de 300 personas, pero sumando los alrededores y la ciudad, los habitantes superaban los 100 mil. El problema ingenieril era mayor: el desagüe natural del lago Riñihue por el río San Pedro había quedado obstruido por deslizamientos de tierra en tres cerros. Su rebase podía significar una avalancha que tardaría cinco horas en llegar al mar. 
La primera obstrucción del lago, la más pequeña, tenía 300 metros de largo y 16 de altura. El tercer y principal "taco": una altura de 60 metros y un kilómetro y medio de longitud. El Presidente Alessandri entregó amplias facultades a Lehmann y al Ingeniero Civil Raúl Sáez, entonces Gerente General de Endesa, para llevar a cabo el plan de emergencia, que se concretó en 64 días: obstruir los desagües de los lagos Pirihueico, Calafquén y Panguipulli, para luego construir un canal de evacuación que permitiría una liberación controlada de las aguas.
Al respecto Patricio Manns, relata: “Desde ese momento comenzaron los trabajos correspondientes en cooperación con el Ministerio de Obras Públicas, algunas entidades privadas y las fuerzas Armadas, en cuanto a comunicaciones y transporte aéreo. Se determinó como solución conveniente la excavación de canales en el terreno natural no removido, a una cota más baja que la de los tacos, tratando de conseguir que el agua en el lago Riñihue subiera lo menos posible, procurando evitar la inundación de pueblos ribereños de los lagos Riñihue y Panguipulli, y muy especialmente que rebasara por encima del terreno removido que formaba el taco número tres, el más alto, pues esto produciría una rápida erosión de este material y, por lo tanto, el desagüe del lago sería violento, llegando posiblemente entonces a un caudal del orden de los 25.000 metros cúbicos por segundo, en lugar de los 7.400 metros cúbicos por segundo, que fue el máximo que alcanzó efectivamente dicho caudal”
Contra toda las adversidades de las incesantes y copiosas lluvias, y peor aun, contra el tiempo, Leopoldo Castedo –en su obra Hazaña del Riñihue- consigna que “ingenieros, técnicos y numerosos obreros” que trabajaban en la instalación de la planta Eléctrica Pullinque, 12 kilómetros al Norte del lago Panguipulli, instalaron su campamento en las pocas superficies cerca del antiguo cauce del Riñihue; y continúa: “Raúl Sáez al frente de este verdadero ejército de esforzados trabajadores". Su hijo, el ingeniero Juan Carlos Sáez, relata que su padre estuvo esos dos meses en el barro con los demás ingenieros y obreros, y que en las pocas ocasiones en que mencionaba lo ocurrido "destacaba que los héroes eran todos los obreros, que estuvieron día y noche”.
Luis Hernández Parker –Epopeya del Riñihue-, cuenta que Pierre Lehmann (Corfo) y Reinaldo Harnecker (Endesa), quedan atónitos con la magnitud del desafío, “quedaron helados”; y continúa con la descripción  de la Hoya hidrográfica del río Valdivia y del lago Riñihue, que se alimenta de otros inmensos lagos y que “ni siquiera respeta la frontera con Argentina, pues le quita aguas también al lago Lácar. Cuando su nivel aumenta en un metro, significa que tiene 200 millones m3 más; los que debe vaciar en el San Pedro y Calle Calle, y de allí al río Valdivia. Como el tercer cerro tiene una altura de 24 metros, significa que 4.800 millones m3 pasarían en una horripilante avalanchas hacia el mar, arrastrando inmensos árboles, puentes de Malihue y Antilhue, y los dos puentes de Valdivia. Todo esto descendería como una tromba levantando en vilo las casas, aserraderos, haciendas e industrias que bordean estos ríos y la casi totalidad del radio urbano quedaría anegado y en parte llevado al mar.
Esta vez fue explicable el discreto silencio sobre las consecuencias de un rebase de 4.800 millones ne metros cúbicos. Habría sido enloquecer a una población que ya probó los amargos y frutos de un terremoto y que vibra el escape de los temblores, con casas destruidas, sin agua, sin luz, ni servicios de alcantarillado. Porque ésa es la vida del valdiviano y de la cual no escapan ni los pasajeros del hotel Pedro de Valdivia ni los oficiales del regimiento “Caupolicán”. El sismo igualó a las clases sociales”
En la entrevista a La Tercera (22/05/2010), Francisco Vásquez -tenía entonces 10 años- relata que vivía en el campamento de Ruco, levantado tras el sismo. Recuerda que las autoridades no decían abiertamente qué ocurría, “pero lo supimos cuando reclutaron gente de nuestra población para trabajar en la construcción de los tacos para contener las aguas”.
Los trabajos de desarrollaron con 27 “bulldozers” que a ratos se enterraban con la lluvia. Entonces se continuaba paleando a pie. Los habitantes acamparon en los cerros y por las noches se veían las luces de sus fogatas.
Los trabajos fueron objeto de polémica y el 21 de julio el Presidente envió una carta abierta defendiéndolos. Permitirían, dijo, “que las aguas rebasen por terreno firme y no removido, como ocurriría en el caso de no efectuarse las obras que ahora se impugnan con tan injustificado como censurable escándalo”.
En Valdivia cundía la natural preocupación en la diezmada población y en sus autoridades, lideradas por el General Alfonso Cañas Ruiz-Tagle. Patricio Manns relata: “por eso había constante atención de parte del Cuartel general de la ciudad con respecto a cómo avanzaban los trabajos para desagüar el lago Riñihue. En esta tarea, los cuerpos del Ejército tuvieron participación, debido al trabajo de los ingenieros y de todo el personal. Pero no sólo eso. También se estableció una completa red de comunicaciones entre este lago y la ciudad de valdivia, con el fin de tener bien informadas tanto a las autoridades como a la población, para que estuvieran preparadas frente a la inminente inundación. Por último, cabe citar la construcción de campamentos alrededor de la ciudad de valdivia, para alojar a la población damnificada”. Hernández Paker, señala: La primera vez que con Carlos Jonquera viajamos en un jeep al Riñihue (97 kilómetros y por caminos serpenteados; 6 horas de ida y vuelta). A nuestro paso por Los Lagos, Huellelhue, Pishuinco, sus moradores nos detenían para formularnos preguntas llenas de angustias.
-¿Vienen del Riñihue? ¿Y cómo está eso? ¿Cuándo bajará el torrente?
Nos contaban, además que la mitad de la población vivía en los cerros a la cruel intemperie del frío. En las noches en que las lluvias abre una pausa y levanta la cortina del cielo, el espectáculo de cientos de fogatas, en las colinas, lejos del río, habría sido hermoso si no se supiera que cada fogata era como un SOS desesperado.
Cuando la camioneta de la radio de la Universidad de Concepción bajó el viernes del Riñihue y se quiso conversar con la gente de los Lagos (bajos) se encontró con un escenario de Grand Guignol; nadie en las casas. Eran las 9 de la noche. Las viviendas estaban con sus puertas abiertas, como invitando al peregrino a pasar y recibir hospedaje. Pero se sabía por qué ventanas y puertas estaban abiertas de par en par; se esperaba al implacable huésped no invitado; al agua. Debía encontrarlo todo fácil; ningún obstáculo; desocupados los sótanos, y sin leña la leñera para que su paso fuera menos destructor.
-¿Dónde está la gente?- preguntaron los muchachos de la Universidad de Concepción, a dos Carabineros que hacían la ronda con el corazón apretado”
Los trabajos duraron 64 días, las 24 horas del día, de lunes a lunes, miles de hombres –voluntarios, lugareños, civiles y militares-, aportes logísticos (maquinarias y aeronaves) de países amigos en una gran cruzada de hermandad internacional. Las faenas fueron dirigidos por las siguientes instituciones: Endesa, Corfo, Fuerzas Armadas de Chile y Dirección de Riego del Ministerio de Obras Públicas.

EPOPEYA DEL RIÑIHUE
Hernández Parker, señala que “la inundación de Valdivia atrajo como un imán despavorido a los periodistas de todo el mundo. Desde Nueva Cork, París, Buenos Aires, Río de Janeiro, se anunciaron camarógrafos de los noticiarios de cine y televisión. Los diarios, revistas y agencias noticiosas de Santiago destacaban a sus reporteros gráficos y cronistas. El regimiento Caupolicán, los comedores de “la Protectora”, y la hospitalaria casa de Raúl Mera Mera, en Picarte, recibieron a los colegas, algunos de los cuales se “largaron” desde (…) Santiago, directamente a Valdivia, y buscaron todos los caminos y medios para subir al Riñihue. Se encontraron con cerros desplomados y con un lago que no mostraba su terrible energía.
La segunda vez que llegaron Ercilla y radio Minería, en helicóptero, se divisó hasta la grácil figura de un velero que, aprovechando la crecida del lago en la tarde plácida, había llegado hasta el primer taco. Allí se mecía con el viento y la ondulación quieta del agua como una invitación al turismo y al descanso (…)”. Tras  agotadores 64 días de trabajo de lunes a lunes, sin descanso, finalmente, entre el 24 y 26 de julio, se produjo la salida controlada. Hernando Cerda tenía 19 y dice que se quedó en su casa de Valdivia junto a su abuelo, porque tenían un bote a remos: "Era torturante cuando las autoridades a diario nos advertían que se venía el 'Riñihuaso'. Hasta que, un día, las aguas llegaron tranquilas a los barrios: Las calles Bueras y Cochrane eran una Venecia más".(La Tercera 22/05/2010).
El Periodista Luis Hernández Parker, Corresponsal de Revista Ercilla, nos relata, en Epopeya del riñihue, “Cuando la pavorosa pesadilla del terremoto haya pasado, se escribirá la epopeya del Riñihue: lo que hizo el hombre, ayudado por la máquina y por la técnica, para impedir la destrucción de una rica zona de 100.000 habitantes, por la acción de las aguas de un lago, que quedaron aprisionadas y que quisieron recobrar su libertad con furia y fuerza homicidas y devastadoras”

LA CIUDAD SIN NIÑOS
Lo más crudo del terremoto y maremoto del 22 de Mayo de 1960, fue las consecuencias del Riñihuazo; la azotada Valdivia debió enfrentar el despojo de sus hijos, mujeres y mayores; el desarraigo que conllevaba la medida de evacuar la ciudad, se prolongó por tres meses –formalmente-, pero más de la mitad, jamás regresó a nuestra querida ciudad. Luis Hernández Parker, lo describe así: “Esta es la otra epopeya que está escribiendo el Riñihue; la del hombre. Del habitante de la azotada y angustiada Valdivia; la de lo menos 20.000 personas que se están despidiendo de sus casas y “boliches” que respetó el terremoto y que ahora cubrirá una inundación que hará de Valdivia, durante ocho días una especie de Venecia chilena; pero absolutamente desolada; en un invierno de Sesquicentenario en que lo único que queda es la esperanza”

“La ciudad chilena de Valdivia, en peligro inminente de ser arrasada por las aguas”, este es el titular del Diario ABC de Sevilla del jueves 9 de junio de 1960; su reporte de la evacuación es el siguiente: “Santiago de Chile 8. Cien mil personas han comenzado a abandonar la ciudad de Valdivia, con ayuda de aviones, barcos y vehículos de media docena de naciones (…) El Gobierno chileno ha iniciado la mayor evacuación en masa que se ha registrado en la historia del Nuevo Mundo en tiempo de paz, para poner a salvo a miles de personas, ante la amenaza que suponen los millones de toneladas de agua embalsadas en el lago Riñihue, a punto de desbordarse y caer sobre la ciudad (…) Largas filas de camiones recorren las calles de Valdivia, llevando hacia el Norte y la salvación a los 35.000 primeros evacuados. El crucero O’Higgins (…) ha embarcado a 600 mujeres y niños y ha zarpado con rumbo a Valparaíso. Las continuas lluvias entorpecen las operaciones de evacuación (…) A mediodía se había evacuado a los residentes de 12 distritos de la ciudad y se espera que al caer la noche haya salido ya de Valdivia el 70% de la población (…) Numerosos helicópteros –la mayoría norteamericanos- han establecido un puente aéreo entre Valdivia y las tierras altas situadas al Norte de la ciudad. 20 barcos (…) van y vienen constantemente desde Puerto Corral a los puertos del Norte llevando evacuados. Unos 3.000 hombres de las Fuerzas Aéreas de Chile cuidan de que la evacuación se lleve a cabo ordenadamente. Los presos de la cárcel de Valdivia han sido trasladados a varias prisiones de otras ciudades en camiones cerrados, fuertemente custodiados (..) a distintas localidades entre Valdivia y Santiago (…)”
El Diario La Vanguardia de Española en su edición del jueves 9 de Junio de 1960, titulaba: “Ante el temor de inundaciones: se procede a la evacuación total de la ciudad chilena de Valdivia”.
Fuerzas aéreas de toda América (EE.UU., México, Argentina, Brasil, Venezuela, Uruguay, etc. Además de LAN) y algunas europeas (Real Fuerza Aérea Británica, entre otras), acuden al llamado solidario para el Sur de Chile, a través de un puente aéreo de 79 aeronaves, coordinados por la Fuerza Aérea de Chile. “La ayuda humanitaria viajaba en aviones y barcos hacia la zona devastada. Cerca de 2.000 toneladas de carga, 236 médicos y enfermeras envió EE.UU. por medio de un puente aéreo tendido con 79 aviones”.
La aviación de la Armada Argentina –junto otras nueve aeronaves de otras naciones-, dispone de 2 aviones para el puente aéreo organizado y controlado por la FACH. Un CTA-23 (era un C-47 normal. Se incorpora el 24 de Mayo), al que se le habían adaptado camillas y el CTA-25 (se incorpora el 2 Junio) era un avión especialmente configurado como sanitario, equipado con un quirófano, pulmotor, incubadora y el instrumental necesario para atender emergencias. Ambas aeronaves permanecen hasta el 10 y el 13 de Junio respectivamente.
En la evacuación, estos aviones navales (con capacidad de llevar 20 adultos, unos 2.000 kilos) les corresponden evacuar a más de 70 niños valdivianos sin padres de entre 5 y 8 años. Al momento de aterrizaje en Santiago, se consigna la osadía de los pilotos navales –alienados por el espíritu solidario-, y “lo complicado fue al llegar a Santiago, cuando la Torre pidió «cantidad de almas a bordo» y se le contestó setenta y ocho. Se produjo un silencio y luego preguntó tipo de avión; cuando se respondió C-47 el silencio fue mayor. Era una emergencia real, el avión podía hacerlo, la tripulación estaba adiestrada y no se podía dejar los chicos en Valdivia porque no pudo entrar otro avión” 
Entre los vuelos de emergencia por atenciones médicas, destaca los realizados por la Fuerza aérea de Uruguay en el  Dakota C-47 en la FAU 509. El 27 de Mayo, realiza el traslado de personal de la Cruz Roja y regresa con 28 heridos; al día siguiente evacuan 20 heridos más. “Daba pena ver las caras de las personas que volvían evacuadas, todas ellas habían perdido, por lo menos, a algún familiar. En especial era crudo ver a los niños llorando porque tenían hambre y frío, y además todos tenían alguna herida. Muchos de ellos preguntaban por algún familiar, bueno, los mas viejos también lo hacían, y lo más doloroso era no tener una respuesta. La incertidumbre era muy grande”.
En la emergencia, las autoridades locales, asumen el compromiso de evacuar  a todos los niños memores de 17 años; a partir del gélido 5 de Junio, la armada comienza el traslado a Corral desde la aduana, en la costanera de la ciudad. Ante el zarpe de la barcaza  Aspirante Goycolea de la Armada y la barcaza ecuatoriana Tarqui; las acongojadas madres valdivianas se despiden de sus hijos, con sus manos abiertas y rostros destemplados, madres despojadas de sus retoños, arrebatados por las amenazas del riñihue. Lloran las madres, padres, hermanos y abuelos, a orillas del río Valdivia; también lloran de angustia, los niños y niñas embarcados a los puertos del Norte. Serán tres meses, quizás cuatro, o talvez para siempre. Valdivia comienza a ser evacuada y despojada de sus hijos.
En Corral los esperaban los cruceros Prat y O’Higgins de la Armada de Chile (entre ambos, en su primer viaje, llevaron más de 1.000 niños valdivianos). El 7 de Junio serán embarcados más de 617 niños y mujeres, para abandonar Valdivia con rumbo al puerto de Valparaíso, se hará a toda marcha. Miles de pequeños valdivianos diseminados a lo largo del territorio nacional, en casas de familiares, o amigos de la familia, en albergues, en hospitales (como el San Juan de Dios de Viña del Mar), en colegios, en regimientos (como el Buín), en parroquias e iglesias, o en familias de generosa voluntad, a los cuales se les encargaban a los hijos de Valdivia mientras dura la emergencia. 
En el enorme trabajo solidario que implicó el éxodo forzado de niños, hombres y mujeres de Valdivia durante la emergencia del Riñihuaso, hay que destacar especialmente al Círculo Valdiviano de Santiago (los niños llegado a Valparaíso, eran trasladados en tren a Santiago, y recibidos en la Estación Mapocho por el Círculo. Agradecimiento muy particular se merece doña María Violeta Llorente Rodrigo –fallecida 2007-, Presidenta de las Damas del Círculo Valdiviano, quien fue la encargada de la evacuación); asimismo hay que mencionar al Consejo de Defensa del Niño, Cruz Roja Chilena, solidaridad de los amigos de Valdivia, y de los valdivianos de otras latitudes; agradecimiento a la Armada de Chile, Fuerza Aérea de Chile, Ejército de Chile, Carabineros de Chile y Bomberos de Chile; Arquidiócesis Santiago, Parroquia de San Antonio, Arquidiócesis de Valparaíso; colaboración de familias anónimas del gran Santiago, Quillota, Quilpue, Coquimbo, La Serena, y Viña del Mar; de las Federaciones de Estudiantes de la Universidad de Chile, Técnica del Estado, Católica de Valparaíso, Federico Santa María y Católica de Chile e Instituto Nacional; Los Armadores de San Antonio, Valparaíso, y Antofagasta, y la Asociación de Boy Scouts de Chile: a los Comites de Ayuda de Talca, Rancagua y Linares, etc, y miles de chilenos anónimos.

"El terremoto destruyó 118.460 metros cuadrados de edificación -826 edificios-, el 80% del centro administrativo y comercial, el 50% del sector residencial, descendiendo el suelo 1.5 m. de promedio; los daños en pavimentos se estimaron en 800 millones, lo s de la red caminera del Departamento, en 1.200, y los de la industria, en 6.000 millones; las pérdidas en terrenos agrícolas y vega ascendieron a más de 10.000 há., calculándose en total sobre los 430 millones de dólares; 20.000 personas habían quedado sin hogar. Los muertos fueron 1.600, unos cientos de desaparecidos, y 4.350 heridos.
Durante los dos meses continuados que duró la emergencia de la población demostró una entereza, hasta un humor, que llamó la atención a los cientos de periodistas, sismólogos, ingenieros, expertos y técnicos en las más diferentes especialidades, venidos de todas partes del mundo, junto con la generosa ayuda material en alimentos, ropa y medicina, transportada por medio de un ininterrumpido puente aéreo y una verdadera flota de barcos; mientras los aviones, con frecuencia de hasta 30 vuelos diarios traían su carga al aeropuerto Las Marías y otras pistas de aterrizaje habilitadas en los alrededores, en el puerto los cruceros O’Higgins y Prat, los transportes Pinto y Angamos, las fragatas Iquique y Piloto Pardo, los destructores Serrano y Orella, las corbetas Casma y Chipana y la barcaza Izaza, todos de la Armada Nacional, el destructor Castilla, de la del Perú, el transporte Bahía Buen Suceso, de la armada argentina, y la barcaza Tarqui, de Ecuador, y más de 10 mercantes, en total 24 barcos, junto con traer la suya, de retorno evacuaban miles de habitantes, especialmente niños, a la zona central.
La cooperación internacional marcó con un emocionante gesto de solidaridad la angustia vivida durante aquellos meses; sobresalió la generosidad de Estados Unidos y Alemania, y en la ciudad, de cada uno de los habitantes; obreros y empresarios, soldados y bomberos, Cruz Roja, Scouts, miles de héroes anónimos. “Que en esas condiciones los valdivianos insistan en trabajar –escribía un corresponsal doce días después del terremoto-, que remuevan escombros y proyecten nuevas edificaciones; que circule la movilización colectiva y las tiendas trabajen normalmente; que la gente se aferre a sus hogares y ocupaciones habituales, y la universidad Austral anuncie la reanudación de sus clases, es un verdadero milagro, una demostración insuperable del vigor de esta mezcla de germano, español y araucano que constituye el valdiviano(…)"

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Fuente:
* Espectacular Evacuación en Valdivia, 1960. http://www.mardechile.cl
* Histórica Evacuación en Corral. Noticias Navales. http://www.noticiasnavales.cl
* El Museo de la Aviación Naval Argentina. http://elmuan.blogspot.com
* Diario ABC Sevilla Nº 17.715, 9/06/1960. Edición Andalucía
* Nueva Historia de Valdivia. P. Gabriel Guarda, OSB. Ediciones Universidad Católica de Chile, 2001
* Diario La Vanguardia Española, 9/06/1960
* Puente Aéreo 1960. http://www.pilotosretiradoslan.cl
* Ediciones Especiales Online, el Mercurio. http://www.edicionesespeciales.elmercurio.com
* Terremoto 1960. A 50 años del Primer Puente Aéreo. Carlos Paris Maldonado, su vuelo final… http://vuelofinal.blogspot.com
* Museo Nacional Aeronáutico y del Espacio. http://www.museoaeronautico.cl
* El Terremoto de Valdivia 1960. El peor sismo de la Historia. Lilia Córdova T. http://coyunturainternacional.blogspot.com
* Julio César Avendaño. Recopilación Personal. http:// historiadevaldivia-chile.blogspot.com
* El Terremoto de Valdivia 1960. Gustavo Sosa. http://www.pilotoviejo.com
* La Epopeya del Riñihue. Revista Ercilla, 15/06/1960
* La Epopeya del Riñihue, Luis Hernández Parker. Memoria Chilena. http://www.memoriachilena.cl
* Catástrofes en Chile 1541-1992. Rosa Urrutia de Hazbún. Carlos Lanza Lazcano. Edit. la Noria, 1993
* La operación que salvó a Valdivia de ser inundada tras el terremoto de 1960. Diario La Tercera, 22/05/2010
* Cuaderno de Historia Militar Nº 1. Departamento de Historia Militar, Ejército de Chile, 2005
* Terremoto-Maremoto Valdivia 22 de Mayo 1960. http://chile-catastrofes-tragedias.blogspot.com